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La Ejecución en las Empresas

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¿Qué es ejecución en las empresas? ¿Qué tan importante es dentro de una empresa? ¿Por qué los líderes de las organizaciones deben de prestarle atención? ¿Quiénes son los que deben de aplicarla?

Algunas preguntas, como las anteriores, me vinieron a la mente después de ver un estudio de la revista Fortune, de hace algunos años, el cual coincide completamente con mi percepción de más de 20 años dentro de la consultoría, y donde indica que nueve de cada diez empresas (el 90%) fallan a la hora de implementar sus estrategias. Es terrible saber que planes de negocio brillantes, y quizá revolucionarios, terminan siendo un fracaso por lo difícil de su implementación, es decir, porque los líderes carecen de la disciplina de la ejecución.

Es claro entonces que, al menos el 90% de las compañías son menos de lo que podrían ser, debido a la mala ejecución en las empresas. La diferencia entre las promesas y los resultados es clara y se ha generalizado.

La diferencia que nadie conoce es la que existe entre lo que los líderes de una compañía quieren lograr y la capacidad de su organización para conseguirlo.

Cuando en las empresas no son alcanzadas las metas establecidas, la explicación más frecuente es que la estrategia de la dirección era incorrecta, que no funcionó. Sin embargo, la mayoría de las veces la estrategia no es la causa. Las estrategias fracasan más frecuentemente debido a que no son bien ejecutadas. Las cosas que se supone que deben ocurrir no ocurren. Ya sea que las organizaciones no son capaces de hacer que ocurran, o los líderes de negocios subestiman los retos que sus compañías encaran en el ambiente de negocios, o ambas cosas.

Desgraciadamente, y a pesar de la evidencia antes mencionadas, muchos líderes se engañan a sí mismos pensando que sus compañías están bien dirigidas, lo cual los ciega y no les permite percatarse de lo delicado del tema; no es nada raro saber que son muy pocas compañías las que llegan a contar con líderes que son capaces de elaborar un nuevo plan operativo para una parte importante de la empresa cuando éstas se llegan a enfrentar a una crisis.

Lo más común es que se hable mucho, se lleguen a tener una interminable serie de juntas, inclusive se realicen conferencias extramuros, pero que no se actúe.

La principal diferencia entre compañías exitosas y las que fracasan es que en las primeras cuentan con líderes que ejecutan y las otras líderes que no lo hacen.

Antes de la globalización las compañías podían darse el lujo de tener una mala ejecución, con líderes pidiendo se les tuviera paciencia. Excusas típicas que llegue a escuchar: “Los tiempos actuales para los negocios es muy complicado.”. O también; “Nuestra estrategia necesita tiempo para producir resultados.”

Sin embargo, con la globalización el ambiente de negocios se ha vuelto muy duro y agresivo, por lo que el éxito ya no se mide a lo largo de los años. Ya los mercados no esperan para ver si una elaborada estrategia va a funcionar o no. Una compañía puede ganar o perder una gran parte de su participación en el mercado sin llegarse a dar cuenta en el momento, y cuando se percatan de ello es porque ya no es posible revertir la situación.

Al estudiar algunas empresas que han fracasado, he visto que todas ellas tuvieron las siguientes características:

Poca disciplina de ejecución en las empresas.

Pobre eficacia en sus procesos principales.

No lograban que se hicieran las cosas.

Es por eso, que si tu negocio tiene que sobrevivir a tiempos difíciles, si tiene que hacer ajustes importantes como respuesta al cambio, y ¿qué negocio no debe hacerlo en estos días?, es más probable que tengas éxito si estás ejecutando correctamente.

La ejecución en las empresas da la pauta a todo los demás. Ya que permite tener la sesibilización de la industria después de que analiza lo que está ocurriendo. Para mí es el camino más seguro para lograr los cambios y la transición; mejor que la cultura, mejor que la filosofía, mejor que las direcciones dictatoriales. Las compañías orientadas a la ejecución cambian más rápidamente que las demás porque viven de cerca la situación del día-día.

Constantemente he tratado con líderes de negocios que consideran a la ejecución como un trabajo operativo y que por lo mismo no es digno para su nivel. ¡Qué equivocada idea tienen! Por el contrario, es el trabajo más importante de un líder. Es equivalente a que escucháramos decir a un doctor que el realizar una operación quirúrgica no es de su nivel, que eso lo debería estar realizando una enfermera. ¿Se imaginan las consecuencias que tendrían los hospitales si eso sucediera? ¿Por qué no le aceptaríamos, por ningún motivo, esa situación hipotética a un doctor y sí permitimos que un líder no ejecute las estrategias de su negocio?

Tal vez el problema fundamental sea que se considera a la ejecución como un aspecto de seguimiento del negocio, algo que los líderes delegan mientras enfocan su atención en lo que consideran como “aspectos más importantes”. Este pensamiento está completamente equivocado.

La ejecución no es solamente seguimiento; es una disciplina y un sistema. Además, debe ser elaborada como parte de la estrategia de la compañía, de sus metas y su cultura, por loque el líder de la organización debe estar profundamente comprometido con ella. No puede delegar su esencia.

Es normal que muchos líderes de negocios pasan gran cantidad de tiempo aprendiendo y difundiendo las técnicas más avanzadas de administración. Sin embargo, su fracaso para comprender y practicar la ejecución contrarresta el valor de casi todo lo que aprenden y comunican. Dichos líderes están construyendo sus empresas sin cimientos.

Hace décadas se habla del proceso del cambio. En sí, se han desarrollado nuevas teorías administrativas, reingeniería, reinvención, cambio cuántico, pensamiento innovador, metas ambiciosas, pensamiento sistémico, organizaciones en aprendizaje, y otros similares. No quiero decir que este mal todo esto.

Lo que quiero resaltar es que a menos que se logren concretar las grandes ideas en pasos concretos para la acción, no tienen sentido. Sin la ejecución, el pensamiento innovador se desorienta, el aprendizaje no agrega valor, la gente no alcanza sus metas precisas y la revolución fracasa en su inicio.

Es por eso que la mayoría de los proyectos que se han realizado, en muchas empresas, solo han logrado un cambio para empeorar, porque el fracaso agota la energía de una organización. La repetición del fracaso la destruye.

Es obvio que lograr hacer realidad los planes de negocio, la ejecución en las empresas es tan importante como tener una excelente estrategia. Y para que los planes se concreten, las organizaciones deben desarrollar la capacidad de una nueva competencia: La Ejecución.

Definitivamente, hoy en día la capacidad de ejecutar es la gran diferencia de las compañías punteras del mercado con el resto. De manera que los líderes que no puedan ejecutar no tienen futuro ya. Debería ser claro, para todo líder, que la ejecución es el gran tema sin discutir en el mundo de los negocios actualmente. Su carencia es el obstáculo más importante para el éxito y la causa de muchas desiluciones que ellos atribuyen, TOTALMENTE equivocados, a otros factores como a la ¡mala suerte!

Cualquier líder de los negocios, en cualquier compañía o en cualquier nivel, necesita dominar la disciplina de la ejecución. Ésa es la manera en que puede forjar su credibilidad como líder.

La ejecución es un conjunto específico de comportamientos y técnicas que las compañías necesitan dominar para lograr una ventaja competitiva. Es una disciplina en sí misma. Tanto en las compañías grandes como en las pequeñas, es una disciplina fundamental para obtener el éxito actualmente.

Hoy estrategia significa ejecución. El desafío no está en la definición de la estrategia. Alguna vez lo estuvo. Desde los años 80, muchas herramientas se han diseñado para definir la estrategia. El problema sigue siendo la ejecución, un trabajo más complejo, tedioso y riesgoso para un líder.

No puedes diseñar una estrategia que valga la pena si al mismo tiempo no te aseguras de que tu organización tiene o puede obtener lo que necesita para ejecutarla, incluyendo los recursos adecuados y las personas indicadas. En una cultura de ejecución, los líderes diseñan estrategias que constituyen mapas de caminos, en vez de senderos rígidos contenidos en gruesos libros de planificación. De esa manera pueden responder rápidamente cuando ocurre lo inesperado. Sus estrategias han sido diseñadas para ser ejecutadas.

Pero, ¿cuáles son las barreras que tiene una organización para implementar su estrategia?

La mayoría de los ejecutivos de una organización no le dan importancia el discutir el avance de la estrategia.

El no relacionar a las estrategias con el presupuesto.

Los esquemas de incentivos no están vinculados con la estrategia, por ejemplo el de puntualidad y asistencia.

La mayoría del personal no comprende la estrategia.

Si usted hiciera un pequeño estudio en su organización sobre el por qué no se logran implementar correctamente las últimas estrategias, no dudo que encuentre como respuestas más frecuentes:

La mayoría de las personas no sabe cómo su trabajo habitual contribuye a la estrategia de la organización.

Existe muy poca comunicación de la estrategia a todas las personas,

Deficiente definición de los objetivos y asignación de las responsabilidades con respecto a la estrategia definida.

Es decir, ¿cómo se va a implementar una estrategia si las personas encargados de hacerlo no saben cómo?

Pero ¿por qué es tan difícil lograr que las cosas sucedan? Por mi experiencia puedo concluir que las principales debilidades que tienen las organizaciones que no ejecutan son:

No cuentan con un modelo de gestión estratégico que permita describir, comunicar, alinear y revisar la estrategia de forma continua.

Los líderes de las áreas no dedican parte de su tiempo a asegurar que la ejecución de la estrategia se haga.

En todos los gerentes y mandos medios de la empresa falta un liderazgo basado en la ejecución.

Para concluir este artículo quiero hacerlo con tres puntos importantes:

Si una compañía ejecuta las cosas correctamente, ni la empresa, ni su personal, pierden cuando ocurren cambios en el ambiente de negocios.

Crear un ambiente de ejecución es difícil, pero perder dicho ambiente es fácil.

Si tus competidores están ejecutando mejor que tú, te están derrotando aquí y ahora, y los mercados financieros no van a esperar para ver si tu elaborada estrategia funciona o no.

 

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