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Los Anti Líderes, un mal en las empresas de Hoy

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Cada vez es más claro que las ventajas competitivas en mercados dinámicos están asociadas a estructuras más descentralizadas y horizontales, que manejan mejor los riesgos y en las que los problemas se tratan con transparencia y franqueza. Así, se confrontan los problemas y no se evitan, y las empresas se vuelven más adaptables a los cambios.

Hay que señalar que todas las organizaciones humanas se parecen, pues están compuestas por personas y los seres humanos estamos estructurados básicamente de la misma manera, pero con algunas diferencias. Ahora, la diferencia que se da entre las empresas la genera principalmente el liderazgo que se ejerce en ellas.

De acuerdo con mi experiencia el fracaso de los líderes se da cuando éstos no han podido manejar algunos retos, o se han dejado conducir por las ambiciones, poder, o simplemente, no han estado concentrados en superar dichos retos. Las repercusiones se manifiestan cuando pierden el control del poder, se desvían de los objetivos de la empresa a la que pertenecen, pierden su rumbo, o se dejaron aprisionar por las ilusiones, se esclavizaron y dieron paso a un narcisismo que deterioró su figura de líder.

Cuando estos errores gerenciales no son puestos al descubierto y corregidos, estamos en presencia de una mala práctica gerencial.

Si las malas prácticas gerenciales no se corrigen oportunamente, acabarán con la moral y la productividad y al final con la misma organización.

Las empresas fracasan principalmente porque los líderes fracasan. Y cuando los líderes fracasan no es porque no dominen las cifras, sino porque tratan de dominar a la gente mediante la manipulación, o porque la subvaloran. Esta situación se debe a que ellos cometen errores, ya sean de carácter, hábitos, estilo o criterios gerenciales con la gente que tienen a su cargo. A estos líderes los defino como un ANTI LÍDER, es decir son aquellas personas, que estando al frente de una área o empresa demuestran una falta de respeto a los subordinados y por ende a la misma organización.

Probablemente, una posible causa inicial de que detone la deformación en los líderes es cuando una empresa ha estado teniendo una mayor cantidad éxitos que fracasos, la mayoría de éstos, a la larga, en lugar de beneficar a sus líderes los perjudica, porque les genera paradigmas del estilo de que son líderes que no necesitan ayuda, ni que requieren seguirse preparando y menos aún cambiar sus etilos, que hasta la fecha les ha funcionado, convirtiéndose con el tiempo en Anti Líderes.

Y esto es por la lógica del autoritarismo ¿Por qué habrían de cambiar su estilo que comprende su éxito y estatus en las señales de poder asociadas a su autoridad? Desafortunadamente, este comportamiento se refuerza cuando su empresa crece más que la competencia.

Antes que nada, no debemos de llevarnos por la apariencia para catalogar a una persona como un Buen Líder como un Anti Líder. Un líder decisivo y exigente no es necesariamente un Anti Líder. Y un líder con una voz suave y aspecto de sinceridad puede ser un Anti Líder. Al final, no existe un comportamiento específico que clasifique al líder como Anti Líder; es el efecto negativo, que se acumula con el tiempo, consecuencia de un mal comportamiento que no estimula la moral, ni el clima de la unidad.

Los Anti Líderes usualmente llegan a ser vistos, claro con una visión muy limitada, como líderes altamente competentes y efectivos, lo que les ayuda a permanecer en sus puestos por más tiempo del que una organización debería permitirse tenerlos al frente de un grupo de subordinados, ya que ellos contribuyen a un clima que no es saludable con consecuencias que se extienden más allá de su permanencia en el cargo.

Desafortunadamente, los Anti Líderes son muy comunes en las empresas. Podría afirmar que todo trabajador, en algún momento de su vida laboral, ha estado bajo las órdenes de un Anti Líder. Un grave error que se comete es cuando un Anti Líder es ascendido a una posición de mayor responsabilidad, con lo cual se les manda un mensaje erróneo a los empleados. Y cuanto más avancen en el organigrama, mayor será el daño que causará.

Podemos establecer tres elementos claves del síndrome del Anti Líder, los cuales son:

Una aparente carencia de preocupación respecto al bienestar de los subordinados.

Una personalidad o técnicas interpersonales que afectan negativamente el clima organizacional.

Una convicción, por parte de los subordinados, que el líder está motivado primordialmente por un interés personal.

Pero también podemos identificar a un Anti Líder cuando observemos:

Genera un máximo nivel de ansiedad acerca de un problema insignificante.

No tiene un gran sentido común.

Su estilo genera resentimientos.

El que no logre ver la agitación, o el desprecio, que se llegue a generar entre todos sus subordinados.

Su liderazgo está basado en el temor.

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